Nos encontramos frente a un ámbito de preparación en auge. Si hasta no hace muchos años la atención al apartado psicológico podría calificarse de marginal, hoy en día son muchos los equipos, clubes, deportistas individuales o federaciones que atienden y cuidan de manera específica la atención sicológica del/de la deportista.
De todas formas, y en el caso que nos ocupa, alguien pensará que en el contexto en el que nos desenvolvemos y con los medios y el tiempo de los que dispone habitualmente el/la entrenador/a de categorías formativas, cadete en nuestro caso, hablar de preparación sicológica podría sonar a música celestial. Somos conscientes de ello, y por eso queremos recalcar especialmente que nuestra intención no es otra que proporcionar al/a la entrenador/a unas sencillas pautas que puedan serle de utilidad para ayudar a su equipo a mejorar.
Tras abordar el concepto de motivación en la categoría infantil, hemos pensado que bien podría complementarse con otro apartado de interés y que guarda una estrecha relación con el primero. Nos referimos al control. A la capacidad del/de la deportista para controlar sus emociones y canalizarlas de forma positiva hacia la competición. Y creemos que debe ir tras la motivación porque el control es de alguna forma la manera de conducir, emplear y exteriorizar esa motivación que, sin duda, tienen nuestros muchachos y muchachas cuando practican su deporte: el fútbol.
Respecto al tratamiento, seguiremos en la línea marcada para la anterior etapa: sencillez y adecuación (o cuando menos aproximación) de la exposición al entorno humano en el que se desenvuelven los equipos cadetes.