Defensa de equipo
Que la defensa es una parcela del juego de gran importancia es algo universalmente
asumido. Sin embargo, la atención que se le presta en el trabajo diario
no es, desgraciadamente, acorde con la importancia que se le presume.
La puesta en escena de una buena defensa en zona implica necesariamente muchas
horas de trabajo previas. Una cosa es entender el proceso y otra automatizarlo.
No basta con diseñar una disposición coherente en la pizarra,
ni tan siquiera comprenderla; si nos quedásemos en eso solamente, la
defensa haría aguas con total seguridad.
Como premisa básica podemos enunciar que para conseguir una eficaz respuesta
defensiva a nivel colectivo es necesario experimentar, repetir, equivocarse,
corregir, repetir; en definitiva entrenar.
La elección de la defensa:
Para determinar el tipo de defensa que queremos plasmar en el campo, solamente
atenderemos a una variable. Sólo una: coherencia. Coherencia para
conjugar los requerimientos de la defensa con las factores que intervendrán
en su desarrollo:
- Nivel táctico de los/as jugadores/as.
- Nivel físico de los/as jugadores/as.
- Características de la defensa: complejidad, requerimientos en relación
a los dos puntos anteriores junto con el tiempo de entrenamiento disponible.
- Posibilidad de admitir variables.
Recomendaciones:
- En caso de duda optar por lo más sencillo.
- No depender de una único diseño táctico defensivo.
- Tratar de colocar al/a la jugador/a en el puesto que mejor se adapte a
sus características.
La construcción de una defensa:
En la construcción de una defensa intervienen dos variables que pasaremos
a pormenorizar.
Contenidos de trabajo:
- Dibujo táctico concreto con sus características específicas.
- Referencias básicas: compañero/a, balón y disposición
ofensiva.
- Comunicación entre jugadores: de la misma línea o de diferentes
líneas.
- Escuchar al/a la jugador/a retrasado/a; tiene mejor perspectiva
de la situación.
- Elección de lugares y situaciones propicias para la presión.
- Ajustes defensivos: coberturas, ayudas y permutas.
- Atención para diferenciar los/as jugadores/as, las situaciones y
los momentos en los que se marcará en individual: faltas y lanzamientos
de esquina u otros como pueden ser determinados saques de banda, situaciones
puntuales
de presión, etc...
Especial atención a:
- Paredes.
- Desmarques en profundidad.
- Cambios rápidos de orientación.
- Desventajas numéricas.
- Pérdida de equilibrio entre líneas.
- Fijación de marcajes individuales.
- Coberturas.
Metodología:
- Prestar especial atención a los conceptos individuales; sin ellos
es imposible construir una defensa de equipo.
- Buscar actividades que se ajusten a las pautas de nuestra idea defensiva.
- Dividir la idea defensiva en compartimentos diferentes (presión en
el campo de ataque, en la zona media, situaciones de 2:1..., ) e ir uniéndolas.
- Trabajar mucho la concentración.
- Paciencia. La labor de conjunción es larga y complicada.