La categoría en la que nos adentramos es un periodo caracterizado por los cambios y el desarrollo. Desarrollo de las habilidades adquiridas durante las etapas precedentes y que comportan, sin embargo, singulares variaciones metodológicas. Todas ellas derivadas del hecho de que ya no tratamos con niños y niñas, sino con adolescentes.
¿Y qué es un/a adolescente ? Definir a un/a adolescente es de por sí una tarea lo suficientemente ardua como para necesitar una monografía; de todas formas, lo que resulta claro es que -como mencionábamos anteriormente- un/a adolescente no es ni un/a niño/a ni tampoco un/a adulto/a, por lo que requiere un tratamiento diferenciado de ambas categorías. Así pues, esta circunstancia incidirá de manera sustancial en todos los ámbitos de preparación y exigirá del/de la entrenador/a un esfuerzo de comprensión y de adaptación notables, dado que nos encontramos ante una etapa de cambios y ajustes que requieren un tratamiento específico.
El juego será otro de los aspectos donde este cambio se haga patente. Las medidas, el reglamento y según la competición el número de jugadores/as (8 u 11) serán aspectos a los cuales el/la adolescente precisará adaptarse.
Por otra parte, la actividad tenderá a focalizarse hacia un único deporte, con lo que el nivel competitivo será más exigente, tendiendo a trascender el ámbito escolar.