Tras una lesión o periodo de inactividad ocasionado por alguna enfermedad,
es importante que se produzca un periodo de adaptación
progresivo antes
de que el/la jugador/a se incorpore con el resto de sus compañeros/as
a
la
totalidad
del trabajo que ellos/as realizan. Así, evitaremos posibles recaídas
y le ayudaremos a que su recuperación sea completa.
No debemos olvidar que la recuperación debe ser progresiva
y gradual;
es decir, aumentando el tiempo de trabajo a medida que no haya molestias y cuando
la recuperación sea completa. Y, sobre todo, no
adelantar la reaparición sin haber realizado antes un
proceso de puesta a punto cuyo objetivo será minimizar la probabilidad de
nueva lesión o recaída. En este
sentido, conviene recordar que estamos trabajando con adolescentes y que su salud
es lo
primero. Nada que ver con los riesgos que se puedan tomar en modelos de deporte
profesional.
La idea general es comenzar el trabajo con acciones sencillas, que no ocasionen dolor, destinadas a fortalecer la zona lesionada por medio de ejercicios sencillos con autocarga, movilizaciones y, si se precisa, trabajo leve con pesas. Una progresión más o menos habitual puede ser la siguiente: