Diputación Foral de Gipuzkoa

Kirolgela: Entrenamientos de fútbol

Directrices Metodológicas >> Adecuación de los sistemas a la edad/nivel de los/as jugadores/as

En el modelo de juego formativo tratamos de ver cómo se debe jugar para estimular correctamente los comportamientos de los/as jugadores/as. Indiscutiblemente un estilo de pase corto con gran participación y exigencia constante de apoyos es más ventajoso en general que estilos más directos. Los/as principiantes participan más del juego y se pueden poner en práctica un mayor número de habilidades y principios del juego. El plan de entrenamiento debe estar en consonancia con los objetivos del partido.

La cuestión relativa a las rotaciones de puestos es otro punto de discusión. En nuestra opinión, siguiendo con la idea de adaptar cada decisión según la etapa en la que nos encontremos, la búsqueda de un trato de igualdad en benjamines, alevines e infantiles debe avanzar en el aspecto específico de los puestos, en primer lugar como una acumulación de experiencias para los/as jugadores/as, diferentes experiencias, y por otro lado como una manera de probar y valorar al/a la jugador/a ante problemas distintos. A partir del último año de infantil y primer año cadete los puestos a rotar deben ser compatibles con las aptitudes que vemos en los/as jugadores/as, es decir ir cerrando el número de posibilidades del puesto definitivo del/de la jugador/a. Un/a jugador/a que destaca como medio centro, relativamente lento/a en el desplazamiento, sobresaliente en su capacidad para pasar y ordenar el juego, difícilmente podrá desenvolverse de manera brillante como extremo derecho. El agrupar los puestos por características comunes permite ver a los/as jugadores/as en dos o tres puestos a lo sumo a partir de cadetes.

El sistema de juego de los equipos inferiores de un club/colegio/escuela de fútbol también genera debate y reflexión entre “los entendidos en la materia”. Realmente consideramos poco importante el dibujo táctico, sin embargo, sí conferimos más protagonismo a la distribución de funciones a cada jugador/a en un sistema. Básicamente es importante no dejarse llevar por las modas de los sistemas de juego adultos del momento, tipo 1-4-2-3-1. Debemos valorar qué distribución en el campo permite estar más cerca unos/as de otros/as y distribuir equitativamente las funciones. Los sistemas 1-3-4-3, 1-4-3-3 y 1-4-4-2 en el fútbol 11 son los sistemas más aceptados. Por ejemplo un sistema 1-3-5-2 influye directamente en el espacio de los carriles externos y por tanto podemos tender a exigir a un/a niño/a una función poco adecuada para su edad (Pintor y Fradua 1996). En este sentido algunas formas de jugar como la defensa zonal, la presión, el jugar al fuera de juego, son pautas entrenadas por un técnico pero imitadas del juego adulto. Nuestra reflexión es pensar si el/la principiante está preparado/a para asumir estos compromisos en el partido. Probablemente, todavía, no domina el marcaje individual o mixto, no es capaz de soportar un partido entero para exigirle presión o la complejidad de provocar el fuera de juego es excesiva.

Posiblemente una de las decisiones más difíciles como entrenador/a en etapas de formación es elegir los criterios y el procedimiento para explicar a los/as niños/as el concepto de libertad en sus acciones pero supeditada a un orden colectivo (Fradua 2005)

Tendríamos que diferenciar los sistemas en función del formato competitivo (también del propio nivel competitivo)
Fútbol 11 Fútbol 7-8 Fútbol 5
Debemos conocer las posibilidades de los/as jugadores/as en función de su edad para desarrollarlas a través de la adecuación de los sistemas. A partir de aquí trataremos de enriquecer el juego del/de la futbolista introduciendo variantes en su zona de juego utilizando variantes en los sistemas (2 puntas, 1 punta, media punta, 1/2 pivotes, defensa de 3-4,…) y rotando a los/as jugadores/as en sus posiciones en los ejes transversal y longitudinal (jugador/a de adelante atrás ó viceversa, de dentro afuera y viceversa).
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